¿Cuáles son las perspectivas económicas para 2018?

La Asociación de Directivos y Profesionales de Euskadi, Adype, ha organizado en Bilbao un encuentro informativo con los responsables de los servicios de estudios de CaixaBank, BBVA y Laboral Kutxa, en el que se han ofrecido las previsiones económicas de estas tres entidades para el próximo año 2018.

Analizando el entorno desde lo general a lo particular nos exponen un marco económico global positivo con un escenario previsto de relativa calma geopolítica y macrofinanciera y un crecimiento sostenido del PIB mundial entorno al 5%, impulsado especialmente por los países emergentes.

Para España la previsión es de una ligera desaceleración en 2018, hasta quedarse en el 2,5%, frente al 3,1% previsto para el cierre de 2017, cifra que también ha sido revisada a la baja.

Uno de los principales retos a largo plazo que afronta el país es la necesidad de consolidar la recuperación del empleo, que entre 2014 y 2018 se sitúa en una tasa de crecimiento promedio del 2,8%, así como a una recuperación económica más inclusiva que ayude a reducir la desigualdad, sin olvidar la necesidad de abordar los cambios necesarios para lograr una fiscalidad más eficiente.

Y en cuanto a las previsiones para Euskadi en 2108, son ligeramente mejores que las del conjunto del Estado, aunque también se espera que la evolución de la economía vasca pierda cierto dinamismo en los próximos trimestres con un crecimiento del 2,7% a finales de 2018.

Las buenas expectativas se traducirán en un comportamiento positivo del mercado laboral, que continuará con su senda de recuperación, así como de la inversión. Todo ello, junto con la baja inflación y un entorno financiero óptimo, apoyará el crecimiento moderado del consumo.

Otro dato que se ha valorado en este análisis es el índice de competitividad de Euskadi, que pese a mejorar en dos puntos –hasta alcanzar los 60,2 sobre 100-, pierde posiciones en el ranking europeo. Esto significa que otras regiones han mejorado más. No obstante, Euskadi se mantiene en la zona media alta del ranking (en el puesto 119 de 263).

Entre las principales fortalezas de la CAPV destaca el sistema sanitario y el pilar de la educación superior y la formación continua. Por el contrario, las principales debilidades se sitúan en la estabilidad macroeconómica, las infraestructuras y la eficiencia del mercado laboral. Además, los índices de preparación tecnológica y sofisticación empresarial, por debajo de la media europea, lastran la innovación, uno de los grandes retos de todas las economías.

Toca aprovechar las buenas expectativas económicas para seguir trabajando en aquellos factores que impiden un mayor crecimiento.